Supositorios de gadolinio

Mis dos hijos son capaces de recitar la tabla periódica de los elementos casi de carrerilla. No sería nada asombroso si no explicara que tienen 14 y 10 años y la memorizaron hace más de un año. Son cosas de un padre aficionado a la ciencia y deseoso de enseñarles, de paso, la gran diferencia entre las memorias a corto y largo plazo.

Sin embargo, ninguno de los dos sabría decirme algo del gadolinio porque, pobrecito él, pertenece a ese grupo de tierras raras que nadie memoriza. En concreto, pertenece a la serie de los lantánidos. Su símbolo es Gd y su número atómico es 64. Es un metal raro de color blanco plateado, maleable y dúctil.

 

Yo tampoco lo conocería, de no ser porque se usa como contraste en las imágenes por resonancia magnética nuclear (RMN). Eso dice la página de la Wikipedia en español sobre la RMN, que puedes consultar mientras le hacen la prueba a tu mujer en la habitación de al lado. Como la exploración dura 20 minutos, te da tiempo a leer y releer y alucinar un poco con el gadolinio, al menos con la versión de la famosa enciclopedia.

No sé si el autor (o autores) del artículo es un poco paranoico o, simplemente, tiene intereses comerciales en los sustitutos del gadolinio como agente de contraste, pero el caso es que te pone los pelos de punta.

19278Resulta que este compuesto es muy tóxico y se administra asociado a otra molécula (un quelante) que ayuda a eliminarlo del cuerpo rápidamente por los riñones. Pero si tienes problemas renales serios no podrás eliminarlo… y puedes enfermar. La fibrosis sistémica nefrogénica fue descubierta en 2006 y, ¡oh, casualidad!, todos los pacientes del estudio habían recibido una dosis de gadolinio muy recientemente. Uno de los 15 casos estudiados falleció. Por este motivo, ahora los encargados de realizar la prueba consultan al paciente por su función renal.

Pero si alucino con los artículos de la Wikipedia es por estas frases en concreto:

Recientemente se ha descubierto otro hecho preocupante, el gadolinio también se acumula en cantidades significativas en los diferentes tejidos de personas con función renal normal.

[…] recientes investigaciones sugieren que la sustancia permanece en los tejidos del cuerpo causando graves daños y enfermedades.

¡Sin cita alguna! Me gano así mi segundo cabreo, pues me fastidia enormemente la falta de seriedad en estas cosas. Por cierto, el primer cabreo se debe a que la prueba médica se realiza en Ávila capital, a 1 hora y 19 minutos según el sapientísimo Google Maps, mientras hay un hospital en Talavera a 46 minutos. Lamentable.

Y entonces sale tu mujer, con un algodón en el brazo.

– ¿Te han inyectado algo?- le pregunto.
– Sí.
– ¿Te han preguntado algo relacionado con los riñones?
– Sí. Me han hecho una serie de preguntas y luego he tenido que firmar un consentimiento.
– ¿Y no te han dado una copia o información sobre el medicamento?
– No, nada.

Yo, sin más información disponible, he supuesto que le han suministrado el temible gadolinio. Le cuento los riesgos de este producto para las personas con problemas renales. Entonces ella recuerda que antes de salir le han recomendado beber mucho líquido durante las siguientes horas. Para ayudar a eliminarlo, deduzco yo.

Mi tercer cabreo: ninguna información por escrito de lo que le han hecho o sobre el producto inyectado. Nada de nada.

En cuanto llego a casa, edito la Wikipedia añadiendo un “cita requerida” a la fatídica frase sobre la acumulación de gadolinio en personas sanas. Y, por supuesto, busco el estudio que lo sugiere. Y no encuentro uno, sino varios, que se repasan y analizan en la revisión de Malayeri et al (1) del año 2016. Según parece, el gadolinio se disociaría del quelante y se acumularía en varias zonas del cerebro. Lo descubrieron los japoneses, al darse cuenta de la intensa señal que emitían algunas zonas del cerebro en pacientes que habían recibido ya varias dosis del compuesto (en diferentes sesiones de RMN). La cantidad acumulada en los tejidos estaba relacionada con las cantidades de gadolinio suministrado anteriormente y no tenía relación alguna con la capacidad filtrante de los riñones (2). Otros estudios han descubierto que también se acumula en los huesos, donde puede permanecer más de 8 años (3).

Sin embargo, sabemos que desde que se limita o evita este compuesto en las RMN a pacientes con su capacidad renal limitada, no ha vuelto a darse un solo caso de la fibrosis nefrogénica sistémica (1). Por tanto, es posible que los niveles de gadolinio en personas con la función renal normal no sean nocivos. ¿O sí? La respuesta, hasta ahora, es: no tenemos ni idea. En el reciente trabajo de Ramalho et al (4) leemos:

La retención de gadolinio es importante clínicamente. El gadolinio no es un constituyente biológico de origen natural, y una vez dentro de los tejidos de los animales, persiste durante largos períodos. Además, se sabe que los metales pesados son tóxicos. […] Los efectos a largo plazo y acumulativos del gadolinio retenido son, en la actualidad, desconocidos en pacientes con función renal normal. […] Se ha creado un grupo de soporte de toxicidad por gadolinio con imágenes de RM. Este grupo reportó síntomas que consideraban consistentes con lo que se sabe sobre los efectos tóxicos del gadolinio.

Los principales síntomas reportados en este estudio fueron los siguientes (perdón por usar traducciones literales con Google Translate):

  • Dolor: dolor persistente, dolor continuo, ardor, entumecimiento, hormigueo o sensación de pinchazo (parestesia), dolor de huesos profundo y sentimientos eléctricos.
  • Dolor localizado: extremidades (pies, piernas, manos, brazos), caderas, articulaciones y costillas.
  • Síntomas musculares: espasmos y debilidad.
  • Síntomas oculares: empeoramiento de la visión, ojos secos e inyectados de sangre.
  • Cambios dérmicos: decoloración, erupción cutánea, lesiones cutáneas (úlceras, pápulas, máculas, nódulos u otras lesiones), piel apretada, tejido engrosado.

Así pues, ¿dónde están esos graves daños y enfermedades que mencionaba la Wikipedia? Yo no lo sé. Desde luego, parece que de momento no hay motivo para la alarma. Eso sí, parece claro que hay mucho por estudiar todavía y, por ello, en las recomendaciones del trabajo de Malayeri (1) leemos:

El impacto a largo plazo sobre la seguridad y salud pública de la deposición de gadolinio en el cerebro sigue siendo desconocido. […] Aunque es necesario investigar más detenidamente, parece prudente revisar los protocolos institucionales para la administración del GBCA [contrastes a base de gadolinio] hasta que se obtenga información adicional.

Tras lo cual uno desea que lo que le han inyectado a tu mujer no sea gadolinio, sino otro contraste, un relajante, un placebo, el suero de la verdad…

Y es que al final uno acaba escribiendo sobre el gadolinio… o no, porque los profesionales que realizan la prueba cometen el error de no dar información escrita del producto administrado. ¿Cuánto cuesta dar una fotocopia del prospecto del medicamento?

CITAS

(1) Malayeri, A. A., Brooks, K. M., Bryant, L. H., Evers, R., Kumar, P., Reich, D. S., & Bluemke, D. A. (2016). National Institutes of Health perspective on reports of gadolinium deposition in the brain. J Am Coll Radiol, 13(3), 237-241.

(2) Kanda, T., Ishii, K., Kawaguchi, H., Kitajima, K., & Takenaka, D. (2013). High signal intensity in the dentate nucleus and globus pallidus on unenhanced T1-weighted MR images: relationship with increasing cumulative dose of a gadolinium-based contrast material. Radiology, 270(3), 834-841.

(3) Darrah TH, Prutsman-Pfeiffer JJ, Poreda RJ, et al. Incorporation of excess gadolinium into human bone from medical contrast agents. Metallomics 2009;1:479–88.

(4) Ramalho, J., Semelka, R. C., Ramalho, M., Nunes, R. H., AlObaidy, M., & Castillo, M. (2016). Gadolinium-based contrast agent accumulation and toxicity: an update. American Journal of Neuroradiology, 37(7), 1192-1198.

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